Minimalismo XLV
-¡¿Por qué lo has matado?! -preguntó ella.
-¡¡Eres un monstruo!! -añadió seguidamente.
-¡Eh!, has hablado dos veces seguidas en guiones distintos.
-¡¡Eres un monstruo!! -añadió seguidamente.
-¡Eh!, has hablado dos veces seguidas en guiones distintos.
Estuvo a punto de matar al oso usando la margarita, pero eso habría sido lo fácil.
Ella era todo bondad. Una vez se pasó
horas delante de un reloj que se había parado. No podía soportar que el
pobre llevara todo el día diciendo una mentira, así que se esperó hasta
la hora que marcaba para verlo por un instante útil y sincero.
Vicente está hasta los mismísimos de no poder estar solo ni un momento. ¡Hasta los mismísimos!
P.D: Hacía mucho que no colgaba micro-relatos.
Bmoos
Advertisement

Me gusta el del reloj y el de Vicente. Los dos primeros son demasiado absurdos para mi gusto.
De parte del otro lector de tu espacio, que celebra que hayas retomado la actividad y se alegra de verte en forma todavía.